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viernes, 22 de agosto de 2014

Relato 1: Cap.2 El cuento de Isha

En cuanto estuvo rodeada de esas personitas pequeñas con grandes ojos, Isha comenzó a relatar. A todos ellos les encantaba escuchar sus cuentos cubiertos con sus mantitas. Alzó la mirada fugazmente hacia Nora y los demás ancianos. Continuaban igual. Luego tendría tiempo de hablar con ellos sobre lo que había pasado. Mientras, los niños, ya estaban impacientes.

-¿Hoy princesas voladoras?- gritaban dos niñitas
-Nooo, Mamá. ¡háblanos de los Leones otra vez!- Decía el más mayor
Todos llamaban Mamá a Isha.
- ¡Callad todos! Esta noche, Mama os va a contar una historia que nunca, nunca os he contado antes. Así que prestad atención:

Hace tiempo, no muy lejos de aquí. Había un lugar mágico rodeado de un bosque fantástico, lleno de hermosas criaturas y cascadas con arco iris. En el interior de este bosque había un hermoso palacio sobre una colina, el palacio era de oro puro y brillaba día y noche. En su interior vivían las damas voladoras. Ellas tenían que custodiar ese hermoso lugar. Eran seres azules, toda su piel era azul como el cielo, sus ojos eran grandes alargados y claros. Su  pelo era tan dorado como el palacio donde vivían. Se decía de ese sitio que todo el que entraba enfermo, salía sano.  Incluso el que entraba muerto salía vivo ...
Solo había un horror para las damas voladoras y era la luz del sol. La luz del sol quemaba sus alas. Algunas veces salían caminando de día, tapando las alas con mantos negros. O salían encima de unas piedras voladoras revoloteando por todos los alrededores del bosque, vigilando su palacio.
Tenían un animal favorito, era el León. En aquel entonces, solo había un león en el mundo, un precioso león negro. Las damas se pasaban el día cuidándolo, y temían que desapareciera, por eso, llegaron a construir un enorme recinto en forma de León gigantesco, para que el león viviera seguro. Pero para su disgusto, aunque tenían mucho, no encontraron suficiente oro para construir el recinto, en su lugar lo hicieron de piedras preciosas. Y allí, en ese lugar, debido a su infinita sabiduría y bondad, lograron lo más sorprendente, que fue crear más Leones en ese lugar gracias al oro que les quedaba, y fueran todos de color dorado, y son así porque están hecho del oro de las damas voladoras  - Aquí Isha hizo una ligera pausa para beber un poco de agua y echar una mirada alrededor. Miro a los niños, estaban bien atentos. Uno de ellos insistió en acercarse al fuego, Isha hizo como que no le prestaba atención, el dolor de la pierna no cesaba, por esta razón decidió esperar a que Nana viniera a por ella, así no preocuparía a los niños. Pero la verdad que ese niño tenía razón ya estaba haciendo frío y además ya se olía la ligera cena de esa noche, sopa de pescado.

- Miró al cielo, en donde ya aparecían las primeras estrellas. Y de pronto pasó la primera. Una estrella fugaz.
Nora y los demás ancianos despertaron de su letargo.
-Ya comienza – gritó
Ahora pasaba otra estrella solitaria. Isha levantó alzó el brazo para que los niños miraran en la dirección correcta, hacia el lado del lago.
Nana se explicaba ahora el extraño comportamiento de los sabios. Estaban esperando a ver esto.
Más tarde cuando se cobijaron en la gruta donde estaban las brasas, Nana escuchó que
los sabios pensaban que una de las estrellas iba a caer sobre ellos. No pudo dormir en toda la noche. Nunca pensó que eso pudiera ser posible.

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