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domingo, 24 de agosto de 2014

Relato 2: Cap.1 - El vagabundo cósmico

El planeta Akion, era uno más de los astros vagabundos inmersos en las tinieblas del espacio. Congelado, viajaba con la única compañía de sus satélites Kamaka y Asioe, los cuales habían sido atraídos por su campo gravitacional hacía relativamente poco tiempo. Estaban fuera del tiempo, y la oscuridad eterna les llevaba sin rumbo, a la merced de las mareas electromagnéticas.

Se aproximó a un entorno nebular, donde los vagabundos se sienten atraídos, con el resultado de un caos de colisiones de intensa radiación ultravioleta lo que acarreaban potentes explosiones que iluminaban intermitentemente a Akion. Todavía desde la lejanía, si unos ojos pudieran haberse asomado al horizonte de Akion habrían visto una luz aproximarse a gran velocidad haciéndose cada vez más grande. 
De pronto aparece en escena, Kamaka, siguiendo su trayectoria habitual, con la lentitud que le caracteriza. Con su color azul intenso y sus alargadas nubes, que daban fe de alta velocidad rotacional sobre si mismo. Enorme, claro, y majestuoso era Kamaka. Pronto esa luz se hizo cada vez más grande, se trataba de un enorme planeta rojo. Que como un demonio alcanzaría a chocar con Kamaka y lo desharía en pedazos.
Una parte de Kamaka cayó en Akión, desvíando notablemente su trayectoria. Ya no se dirigía al centro de lo que más adelante fue una densa nube de acumulación de energía, que atraía hacia sí todo a su alrededor. Era como un pozo que nunca se llenaba. Un enorme planeta mil veces más grande que Akión fue engullido y redudido, y tras él muchos más. Akión no podía más que girar y girar en torno a éste centro, aproximándose cada vez más.
Las colisiones no dejaban de suceder a su alrededor, algunos de sus compañeros de viaje se hicieron añicos y Asioe acabó por desvincularse de Akión y como defendiéndole se avalanzó sobre un pequeño planeta que se acercaba lentamente, destuyéndolo.
Como si de recuerdos de amigos se tratara, Akión lucía ahora rodeado de pequeños trozos de materia, producto de estos enfrentamientos.

Al final llegó a un lugar más tranquilo, más alejado. Donde los demás planetas parecían estar más alejados,  y podía estar tranquilo. Ahora la violencia sólo se desarrollaba entre los pequeños trozos que le rodeaban, que chocaban entre sí, y de vez en cuando uno caía en Akión o se marchaban.

Y de pronto, allí estaba la Luz, el calor, el ordén. Algo le atrajo hacia sí.
Poco a poco la capa las densas capas de nube fueron dejando pasar algún rayo de luz, muy poco a poco este gas fue reaccionando con el calor emanado por éstos

En el principio la luz iluminó la superficie del planeta. Sus emisiones térmicas, electromagnéticas y luminiscentes hicieron que comenzaran a desarrollarse una cadena de procesos químicos, sobre la superficie medio helada y medio acuosa del planeta.

Si  había tierra firme en Akión, todavía se encontraba sumergida. Y allí, se comenzaron a mover los espíritus latentes que dormían en el lecho marino.

La luz fue incidiendo cada vez más y más. Y las densas capas se fueron disolviendo. A la vez que Akión comenzó a girar sobre sí mismo más rápido y entorno al centro luminiscente. 

Fue el despertar de Akión. 


Este despertar hizo que Akión se descogelara. Los gases liberados parecían ahora las nubecillas rosadas de Kamaka.

Tal vez, debido a que ahora emergía un pequeño trozo de lo que había sido ese satélite, curiosamente se estaba llenando de musgo, y reaccionaba creciendo cuando le daba la luz. Aunque  por la noche parecía morir.


Finalmente las nubes se disolvebieron completamente y la luz entraba impetuosamente, evaporando los líquidos y matando al musgo. Pero en cambio algo parecido a unas raíces gruesas y grotescas parecían tener la voz cantante, que fueron las que porfin tuvieron sobre sí un enorme foco solar, y cuatro minúsculos satélites de forma abstracta.

El musgo volvió a crecer porque por la noche tres de los satélites reflejaban la luz, que a la vez se reflejaba en la superfice acuosa. Las luces eran rojiza, azulada y blanca.
Aunque la luz, llegaba a una parte limitada del planeta. En las profundidades de lo que fue un planeta congelado, hibernaban sus habitantes más depredadores. Los akiones supervivientes, estaban comenzando a descogelarse. Nunca fueron animales que necesitaran de calor. Sus cuerpos eran alargados y  sinuosos, y sus ojos redondos y atentos. Uno de ellos los abrió de repente y comprobó que no podía moverse. Aunque pudo ver como unos esféricos huevos se liberan de su prisión helada y ascendían compactos hasta la superficie.

viernes, 22 de agosto de 2014

Relato 1: Cap.2 El cuento de Isha

En cuanto estuvo rodeada de esas personitas pequeñas con grandes ojos, Isha comenzó a relatar. A todos ellos les encantaba escuchar sus cuentos cubiertos con sus mantitas. Alzó la mirada fugazmente hacia Nora y los demás ancianos. Continuaban igual. Luego tendría tiempo de hablar con ellos sobre lo que había pasado. Mientras, los niños, ya estaban impacientes.

-¿Hoy princesas voladoras?- gritaban dos niñitas
-Nooo, Mamá. ¡háblanos de los Leones otra vez!- Decía el más mayor
Todos llamaban Mamá a Isha.
- ¡Callad todos! Esta noche, Mama os va a contar una historia que nunca, nunca os he contado antes. Así que prestad atención:

Hace tiempo, no muy lejos de aquí. Había un lugar mágico rodeado de un bosque fantástico, lleno de hermosas criaturas y cascadas con arco iris. En el interior de este bosque había un hermoso palacio sobre una colina, el palacio era de oro puro y brillaba día y noche. En su interior vivían las damas voladoras. Ellas tenían que custodiar ese hermoso lugar. Eran seres azules, toda su piel era azul como el cielo, sus ojos eran grandes alargados y claros. Su  pelo era tan dorado como el palacio donde vivían. Se decía de ese sitio que todo el que entraba enfermo, salía sano.  Incluso el que entraba muerto salía vivo ...
Solo había un horror para las damas voladoras y era la luz del sol. La luz del sol quemaba sus alas. Algunas veces salían caminando de día, tapando las alas con mantos negros. O salían encima de unas piedras voladoras revoloteando por todos los alrededores del bosque, vigilando su palacio.
Tenían un animal favorito, era el León. En aquel entonces, solo había un león en el mundo, un precioso león negro. Las damas se pasaban el día cuidándolo, y temían que desapareciera, por eso, llegaron a construir un enorme recinto en forma de León gigantesco, para que el león viviera seguro. Pero para su disgusto, aunque tenían mucho, no encontraron suficiente oro para construir el recinto, en su lugar lo hicieron de piedras preciosas. Y allí, en ese lugar, debido a su infinita sabiduría y bondad, lograron lo más sorprendente, que fue crear más Leones en ese lugar gracias al oro que les quedaba, y fueran todos de color dorado, y son así porque están hecho del oro de las damas voladoras  - Aquí Isha hizo una ligera pausa para beber un poco de agua y echar una mirada alrededor. Miro a los niños, estaban bien atentos. Uno de ellos insistió en acercarse al fuego, Isha hizo como que no le prestaba atención, el dolor de la pierna no cesaba, por esta razón decidió esperar a que Nana viniera a por ella, así no preocuparía a los niños. Pero la verdad que ese niño tenía razón ya estaba haciendo frío y además ya se olía la ligera cena de esa noche, sopa de pescado.

- Miró al cielo, en donde ya aparecían las primeras estrellas. Y de pronto pasó la primera. Una estrella fugaz.
Nora y los demás ancianos despertaron de su letargo.
-Ya comienza – gritó
Ahora pasaba otra estrella solitaria. Isha levantó alzó el brazo para que los niños miraran en la dirección correcta, hacia el lado del lago.
Nana se explicaba ahora el extraño comportamiento de los sabios. Estaban esperando a ver esto.
Más tarde cuando se cobijaron en la gruta donde estaban las brasas, Nana escuchó que
los sabios pensaban que una de las estrellas iba a caer sobre ellos. No pudo dormir en toda la noche. Nunca pensó que eso pudiera ser posible.

Pensamiento 3: La soledad que poseo

Yo también he sentido la angustia de la soledad. Se nos muestra como un monstruo terrible ante los ojos, nos llena de una desesperación terrible… Pero… toda la frase anterior es una completa estupidez y es todo falso, salvo que yo la he sentido. La soledad es nosotros mismos. En cuanto te encuentres a gusto con la soledad, te habrás encontrado a ti mismo. Sabes, a todos nosotros nos gusta estar acompañados por gente afín a nosotros, y el sentirse a gusto de esta manera y que los demás sientan lo mismo en tu compañía es algo elevado y no siempre conseguido, esa es una de nuestra aspiraciones, que no encontraremos en esta vida:
-         La consonancia completa de almas
Estar con alguien solo por no estar solo, no solo no conduce a ningún sitio si no que te está prohibiendo conocerte a ti mismo. Solo cuando has aprendido a vivir en soledad, deberías conocer a alguien más, por tu propio bien. Primero conócete, y luego conoce a alguien más. Pero, es demasiado difícil, lo sé, nadie dijo que salir victorioso de la vida sea una tarea fácil.

Los sabios nos dicen, que las desgracias en este mundo templan las almas y así son capaces de ascender. Es cierto, una vida sin complicaciones es igual a cero, el alma no aprende nada. Las vidas “fáciles” no sirven de nada. Sólo una vez que hayas conseguido vivir con la soledad, y estar a gusto conseguirás todo lo que te propongas. La situación es la siguiente, si quieres una vida plena, tienes que templar el alma. Esto es mucho más importante que comer. Un alma templada, es un alma en ascenso y en constante aprendizaje. Para saber si estas en ascenso, hazte la siguiente preguntas:
¿Estás solo?
¿Estás a gusto en soledad?
Si fueses a morir mañana, ¿Estarías en paz contigo mismo?
Si alguna respuesta es NO. Debes esforzarte en que sean que SI. 
Y es sólo el primer paso.
Sólo el primero de muchos.

Pensamiento 2: Mi Ego es el fango

Cuando tienes ego y estás completamente sumergido en ti mismo, y no puedes entrar en tu castillo. Te quedas afuera en la frialdad, donde las preocupaciones, el odio y el egoísmo te persiguen sin piedad.

La gente más sabia, ha dicho siempre que todos estamos enfangados y hasta la fecha no conozco ninguna expresión mejor pare definir nuestra situación. Es así, amigos, todos estamos aquí porque hay algo que no hacemos bien. Esto puedes comprobarlo mirando hacia tu interior, tus deseos, tus ansias, todas están encaminadas a lo que quieres, pero has descubierto que no puedes, porque estás aquí, en el fango. Pero, para todo hay esperanza, el fango no es eterno.

El optimismo es bueno. Pero no creyendo en que vas a conseguir algo.

He intentando escribir historias y metáforas sobre lo estos pensamientos de todo esto. Pero es tan difícil para mí, me gusta más hablar claro, aunque así me arriesgo a que no me entienda nadie. Tal vez no estoy hecha para narrar historias ficticias ni que diviertan y entretengan a sus lectores, ni para asombrar a nadie sobre el hilo conductor de esta historia. Esto es una de las cosas que he tenido que aceptar, porque siempre he estado intentando crear buenas historias, y las creo, pero, no puedo plasmarlas en un papel. Ni narrarlas para que a alguien le gusten. Porque a nadie le gustaría. No quiero que esto sea una historia sobre mi, así que no hablaré más de ese tema. Lo que quiero resaltar en este primer párrafo es que, todas las personas somos iguales, y no solo a los ojos de Dios o entes superiores, o lo que sea. Todas las personas somos iguales entre nosotras, por el hecho de que pecamos de lo mismo. Tenemos defectos y constantemente tenemos que luchar contra nosotros mismos. Así que, hay que tener dos puntos claros aquí:
-  Todos somos iguales
-  No somos el objetivo de la creación
No quiero ser pesada. Pero hay que desprenderse de una vez de ese egocentrismo que tenemos hacia nosotros mismos. Sólo somos unas criaturas más. Nos pasamos la vida soñando lo que no somos y esperando obtener en la vida lo que nunca nos va a llegar. Por muy rico que te hagas, al final moriras. Todo el mundo muere.
La muerte no es algo malo. Tercer punto a tener en cuenta:
-         Muerte y nacimiento es lo mismo
Estamos exhausto de escuchar, lo de la vida después de la muerte y tal y tal. Sólo vemos cuerpos putrefactos y un enorme enigma que nos consume por dentro. La gente más “despierta” siempre nos han dicho que esta vida es un tránsito al más allá, una etapa de la existencia, y nos otorgan pautas a seguir, para conseguir una vida mejor. Pero hay una gran PERO en todo esto. Recapitulamos y tengamos en cuenta, las tres verdades:
- Todos somos iguales
- No somos el objetivo de la creación
- Nacimiento es muerte y muerte es nacimiento

Sabiendo esto, vamos a seguir explorando. Salimos al mundo, vemos los materiales en el planeta, los animales para alimentarnos, el agua para beber y creemos que somos los dioses del planeta, simplemente porque creemos que todo está a nuestro servicio. La realidad, no es esa, si no que nosotros somos dependientes de todo lo que nos rodea, dependemos directamente de aquellos de lo que nos creemos superiores y a lo cual tratamos mal.
El camino hacia el interior no es muy diferente, nos volvemos adictos a emociones o estados de ánimo, también nos atamos a personas y situaciones, sin las cuales nos deprimimos, y todo es porque somos dependientes.
¿Así que siempre habíamos creído ser la obra máxima de Dios? Pues somos las criaturas más vulnerables de todo el planeta.
Hay algo todavía más terrible, en vida nos atamos a lo que tenemos, a lo que comemos, a nuestra posición social, a la compañía de un grupo o pandilla a la cual pertenecer, al éxito profesional y personal, sólo por lo que representa socialmente. Esto implica que nuestra muerte sea trágica, porque lo único que hemos acumulado en este mundo es “fango”. Y el dejar mucho “fango” a tus descendientes, no te va a servir de nada. Porque igual que vinistes te irás.
Las personas sabias lo dicen "Desprendete"


miércoles, 20 de agosto de 2014

Pensamiento 1: La vida fluye

La vida va fluyendo a través de mí. Y yo, como simple mortal, no sé controlar mis propios pensamientos.
Hay algo que considero como realidad y como verdad suprema: 

"Nuestra felicidad está basada en nuestra realización"

Pero tras esta afirmación, siguen un sinfín de dudas.
Es muy orientativa pero a la vez tan confusa. ¿Que es la realización?
Y el concepto que tengo de felicidad ¿es real? ¿Existe una felicidad constante y eterna?

Pero la cosa no queda aquí, si me interiorizo más en mis pensamientos habrá que determinar el significado de "Existir". Porque yo existo, bueno, creo que existo pero ¿Existo porque pienso?
Esto es una cosa muy rara, porque si todo lo que piensa existe, también debería existir esa chica que pensaba en mis sueños, y pensaba mucho sin ser consciente de que yo le estaba soñando.
Pero sin lugar esa chica no existe, si no que existo yo que le estoy soñando, de aquí surge otra pregunta:
¿Como puedo estar segura que alguien no me está soñando a mí?

Bueno, no puedo estar segura de nada. Pero, sin embargo, si estuviesemos viviendo el sueño de "alguien", estaría resuelto el misterio del porqué de que nuestra vida empieza y termine: “Estamos viviendo un sueño” así nos quitamos de encima la pregunta ¿De donde venimos? Y también la pregunta ¿A dónde vamos? sin aceptar reencarnaciones ni cielos ni infiernos ni nada de eso. Alguien ha comenzado a soñar, y despertará, en cuando lo haga, nuestra vida se acabará

Por otro lado, a veces no es conveniente adentrarnos tanto en nuestros pensamientos, siempre acabamos haciendonos un lío, y es posible, que si no nos hacemos un lío y llegamos a la "realidad", con total seguridad, ésta no nos gustará.

Voy a dejar estas impresiones filosóficas en este punto, por ahora. Y me voy a centrar en algo que puede ser el un resquicio de la unidad perdida, de toda la humanidad. Todas las culturas del mundo siempre han "Implorado a un ser superior que les otorguen lo que quieren", también es cierto que esto puede ser un sentimiento del subsconciente en el que el bebé llora para conseguir lo que quiere, es decir, la atención y cuidados de la madre.

Mmm... Iba a comenzar a hacer un montón de peticiones. No a mi madre claro. Si no a lo que en occidente conocemos como Dios. Pero debido a mi última reflexión, ya no estoy tan segura de si van a ser fructíferas.
Después de todo llevo toda mi vida pidiendo cosas que por ahora no se me han ofrecido.
Más dinero, entre otras muchas. ¿Me escuchará alguien cuando rezo o cuando pido eso tan abstracto que es la “felicidad”?

Sin embargo, los entendidos del tema dicen que si lo deseas, lo obtendrás. Mira, no sé que hay de nuevo en eso, cuando yo era pequeña me decían que estudiara mucho, que me esforzara al máximo. Y esto da resultado, estoy segura. No por experiencia, porque siempre he sido algo despitada, he estado viviendo en las nubes y me ha costado mantener los pies sobre la tierra.Ya que no había encontrado algo que realmente me hiciera seguir con ésta vida. Me gusta escribir, por ejemplo, y plasmar mis pensamientos, mis pequeños descubrimientos cotidianos. Escribir ficción me cuesta más, pero, de vez en cuando es un desahogo.

Llevo feliz algún tiempo, pero no sé muy bien porqué.
Hubo como “disparo de salida”, y fue cuando me dí cuenta que el cambio está en mi mano. Esto lo saqué en claro cuando una tarde tediosa, me vinieron a visitar los “fantasmas” de tiempos pasados. Todo era insatisfacción, reproches hacia mí y hacia todo y todos lo que rodea. Sintiéndome ínfima, logré saber que con un simple “click mental” podía estar pensando en otra cosa, y no en aquello malo que ocurrió, ni aquella otra cosa que me salió mal, ni aquella culpabilidad latente de que alguien no me haya apreciado en algún momento de mi vida. Lo único que me sustentó para tener la fuerza de dejar de pensar fue que en el fondo nunca quise hacer el mal a nadie, y no interpuse mi beneficio al de otros. Así que no perjudiqué gravemente a nadie ni a nada de lo que más me atormentaba. ¡Esto fue un gran descubrimiento para mí!
Sin embargo, y como contrapartida. Empezaron a emerger en mi mente, la gente a la que sí perjudiqué o que con la que no me comporté correctamente o no la traté con el suficiente respeto que se merecían, porque, tal vez, yo creía ser superior a ellas. En estos hechos, o situaciones no pensaba nunca. Y nunca me atormentaban, hasta ahora. Ahora sé que en esas situaciones fui yo la que falló, no en las otras llenas de insatisfacción y desdicha provenientes de las descalificaciones de otros.
Es decir, era “inocente” de lo que más me atormentaba.
Era y soy “culpable” de unas cuantas cosas que voy recordando poco a poco y que apenas le había dado importancia. Y ahora, cuando vuelven los fantasmas ya no vienen los de antes o si vienen los de antes les doy una patada. No me importan, no fui yo quien falló en al aquél momento. Si no las personas que me hicieron sufir. Pero los nuevos fantasmas o las nuevas pesadumbres que sí fueron mi culpa o mi deficiencia, que aunque vinieron rechistando, después lo único que hacen es darme advertencias, de que no vuelva a pasar. 
Así que todo se resume, en que tuve mal comportamiento, faltas hacia las otras personas y hacia mí misma. Faltas hacia mi entorno natural, hacia mi mundo mental y una dejadez profunda hacia mi mundo espiritual. Pero estoy resuelta a que, desde ya , tengo que comenzar a pedir perdón espiritualmente al todo. Por lo mal que lo hice, a llenarme de energía cada día para evitar repetir esas situaciones que no resolví y a rezar por la gente que dañé, para que les ocurran cosas buenas, y para que lo que yo les hice no sea más que una tontería de una niña despistada y obsesionada con su situación. Que no me guarden rencor, y que puedan verme como soy ahora.

Aunque no se trata de temas grandes. No he matado a nadie, ni le he robado, ni le he manipulado para mi beneficio. Pero sí hice o dije cosas que pudieron dañarlos. Y también hay cosas que no hice o situaciones en las que no intervine que me pasarán factura. Y no solo a nivel social, también faltas al medio ambiente, a nivel mental, a todos los niveles. Porque aunque según la sociedad no sean muy graves, para mí, en mi interior son FALTAS o INFRACCIONES. Y no pueden acumularse, porque se vive genial evitandolas y no cometiéndolas. Sentir la limpieza espiritual es como comenzar una nueva vida, mil millones de veces mejor que la anterior. Debo hacer es resolver esos temas en mi interior, porque siento que el Karma es real, y lo malo vuelve hacia tí. 

Relato 1: Cap.1 - Haciendo Fuego

El Sol se preparaba para desaparecer en el horizonte, las caprichosas formas de nube pasaban de largo sin saber a donde ir. El viento soplaba frío y acariciaba la superficie del lago, formando pequeñas ondulaciones y llenando el ocaso con su solitario silbido.

En una hondonada del cerro, los niños se arremolinaban alrededor de Nana. Mirando sus manos e intentando comprender de qué manera pretendía hacer fuego. Los más ancianos no reparaban en esto, lo único que hacían es mirar hacia el lago intentando vislumbrar algo en el horizonte del lago.
Ella no dejaba de chascar las piedras en la hojarasca. Mientras, pedía a los niños de su alrededor que trajeran más hierba o ramas secas. Parecía que podía ocuparse de todo, hasta que uno de los más pequeños, se desesperó y comenzó a llorar estruendosamente. Nana se apresuró a cogerle en brazos.
"Cálmate"

El niño no paraba de berrear, a pesar de las palabras de Nana. Le cogió en brazos rápidamente y se dio la vuelta buscando con la mirada a Isha. Ella podría ocuparse de este niño al menos.
Para su disgusto, al volver la cabeza, el panorama que vio detrás fue desolador. Todos los ancianos no hacían otra cosa que mirar hacia el lago, aunque ya no atentamente, sino con la mirada perdida. Estaban allí en silencio, tan impasibles que parecían no escuchar los chillidos de Arbel. Tenían un aura de derrota.
Sentada con las piernas estiradas y la espalda apoyada en un árbol vio a Isha. Era una de las ancianas, y la única que estaba mirando al niño que Nana llevaba en brazos. Los niños habían sido su vida. Cruzaron las miradas e Isha le hizo un gesto con la mano para que se acercara.
"¿No has aprendido nada de mi? Nana" 
La mirada de Isha también parecía cansada, disgustada con el mundo
"acércame al niño"  dijo Isha y estiró los brazos para recibir al llorón, sin apenas modificar su postura.
"Lo siento, Isha. Estoy tratando de hacer un fuego antes de que se vaya completamente el Sol, no puedo ocuparme de los niños" Nana miró a Isha, siempre le había parecido una mujer muy fuerte y admirable. Que siempre sabía lo que tenía que hacer. Hacía más trabajo y tenía más ánimo que la mayoría de gente joven. Su cabeza ya estaba llena de canas y su piel daba fe de su edad, pero por dentro seguía siendo vivaz. Nana no sabía por qué en ese preciso momento había cambiado de actitud.

El niño ya se había acomodado al lado de la anciana y le cogía fuertemente una de sus manos. Con la otra mano, Isha se agarraba la pierna. Fue entonces cuando Nana se percató de que estaba herida e intentó por todos los medios ayudar a su mentora, pero esta rechazó su ayuda, y le ordenó que dijera a todos los niños que acudieran a ella, que iba a contarles una historia para entretenerlos. Así Nana se ocuparía de hacer la fogata y  la cena.
Tan pronto como los niños se enteraron de esto, dejaron de echarse hojarascas unos a otros y cubiertos de hierbajos fueron corriendo a escuchar los relatos de Isha. 

Nana reanudó su tarea de chasquear las piedras, como al principio, pero sola. Mientras un poco más allá, Isha ya había comenzado a relatar el cuento. No prestó atención al relato, su mente estaba en otra parte. Nunca pensó que echaría de menos a Eliel. Fue él quién le enseñó a chasquear las piedras, y fue él quién se las regaló e hizo que las llevara siempre colgadas del cuello mediante una tira fina de cuero. ¿Qué haría ahora si no las tuviera?

Eliel era su marido. Siempre discutían por todo, los dos eran dos personas fuertemente independientes. Prácticamente forzadas a convivir después de ser sorprendidos por su desliz.
No era una conducta típica en ella, solo recordaba que parecía estar en una nube. En cuanto Eliel se puso a contar aventuras, sólo tuvo ojos para él, y sólo pensaba en ser abrazada por esos fuertes brazos que habían empuñado dagas y lanzas contra animales peligrosos y enemigos. Nana recordaba que todo fue muy rápido, tan pronto como comenzaron a explorar sus cuerpos, fueron sorprendidos. Apenas recordaba las siluetas del sacerdote y el guardia acercándose y preguntando quién estaba allí. Esa parte del recuerdo la tenía algo alterada, no la recordaba con claridad.

Lejos de huir, Eliel se quedó protegiéndola. Acto seguido el Sacerdote reunió a ambas familias en plena noche en casa del padre de Nana. Los padres y su gente de confianza estaban delante de ellos cuando, el guardia de noche, en calidad de testigo, dijo que les había visto “abrazándose estrechamente mientras daban vueltas por el suelo”.
El padre de Nana abrió mucho los ojos por la sorpresa. Y trató de poner una mirada arisca hacia Eliel. Aunque no lo consiguió. Eliel también estaba muy avergonzado. Ninguno de los dos era capaz de decir nada. Estaban tan cohibidos que apenas se miraban uno al otro. Se sentían avergonzados. Nana llegó incluso a desmayarse, jamás se había sentido tan mal, solo recuerda despertarse y ver a Isha dándole agua y aceptándola como Hija, esto es, para enseñarle su oficio, pues a Nana no se le daba bien ninguna tarea, ni los niños, ni la cocina, ni relatadora, ni tejedora. No tenía envergadura ni para cazar ni pescar cómo sus hermanas. Últimamente le había dado por recolectar algunas clases de plantas raras, ella había observado que algunos animales adquirían comportamientos extraños cuando las tomaban y esto activo su curiosidad. La gente comenzaba a rumorear que ella no era una mujer muy  normal. 

Por su lado, Eliel y su familia, llegaron al pueblo hace apenas un año. Junto con otras "Ovejas perdidas". Se le llamaba así a la gente nacida en el poblado que habían emigrado y ahora regresaban, y por supuesto dado a sus muchos bienes fueron recibidos con gran alegría. Era Hanna, la madre de Eliel, quién era la Oveja Pérdida . Se casó con un hombre que no era de Jabikabil, y ahora había regresado junto a su marido y sus tres hijos, en busca de una vida más tranquila. Su marido era de uno de los pueblos del norte.
Eliel era de tez clara, con mirada cautivadora y bastante robusto. Rasgos típicos de la tribu del norte. Allí es donde aprendió a chasquear las priedras. A Nana le alucinó escucharle hablar de otras gentes, le gustó tanto que se entregó completamente aquella noche de luna llena.
Qué hermosa estaba la Luna ese día, le encantaba mirarla.  Esa noche pareció que este astro cautivó a los dos.
Eliel le contó que la Luna antes tenía una hermana, y salían juntas a pasear por la noche. Pero que una se cansó de dar siempre el mismo paseo y abandonó a su hermana en busca de otros lugares. Ella mientras quedó prendada del reflejo de la luna en los sus ojos claros.
Sin embargo, poco sabía Nana de su prometido en aquel momento. Más tarde, se enteró que pasó 3 años fuera de su hogar. Que había estado por los bosques. Pero volvió para hacer feliz a su madre. Tiempo después, su suegra confesó a Nana que tenía miedo de que su hijo no quisiera casarse, y tener que marcharse humillada del pueblo. En realidad, le sorprendió en lo poco que vaciló en aceptar. “Lo vuestro fue amor a primera vista” Solía decir la mar de orgullosa.

Es la primera vez que se dio cuenta de que quería tanto a ese hombre, no dejaba de pensar en él. Todo lo que le venía a la cabeza, tenía que ver con él.
De pronto, una chispa consiguió prender y provocó un pequeño incendio de hojarasca.
-Ah, por fín, fuego- Eliel estaría orgulloso, pensó.

Oh! Mi primera entrada

Bueno, aquí está mi x-ésimo intento de crear un blog coherente. ¿Lo conseguiré? No lo sé. Lo que pretendo es exponer aquí mis relatitos, que si bien, muchos no están terminados, al menos los coloco y ya los iré acabando porque la idea original de todas mis historias las tengo en la cabeza todavía y nunca se irán, porque son historias que yo he inventado en mi mente, aunque para mi desgracia, no sé contarlas con la suficiente soltura para que resulten interesantes en ningún aspecto