Cuando tienes ego y estás completamente sumergido en ti mismo, y no puedes entrar en tu castillo. Te quedas afuera en la frialdad, donde las preocupaciones, el odio y el egoísmo te persiguen sin piedad.
La gente más sabia, ha dicho siempre que todos estamos enfangados y hasta la fecha no conozco ninguna expresión mejor pare definir nuestra situación. Es así, amigos, todos estamos aquí porque hay algo que no hacemos bien. Esto puedes comprobarlo mirando hacia tu interior, tus deseos, tus ansias, todas están encaminadas a lo que quieres, pero has descubierto que no puedes, porque estás aquí, en el fango. Pero, para todo hay esperanza, el fango no es eterno.
El optimismo es bueno. Pero no creyendo en que vas a conseguir algo.
He intentando escribir historias y metáforas sobre lo estos pensamientos de todo esto. Pero es tan difícil para mí, me gusta más hablar claro, aunque así me arriesgo a que no me entienda nadie. Tal vez no estoy hecha para narrar historias ficticias ni que diviertan y entretengan a sus lectores, ni para asombrar a nadie sobre el hilo conductor de esta historia. Esto es una de las cosas que he tenido que aceptar, porque siempre he estado intentando crear buenas historias, y las creo, pero, no puedo plasmarlas en un papel. Ni narrarlas para que a alguien le gusten. Porque a nadie le gustaría. No quiero que esto sea una historia sobre mi, así que no hablaré más de ese tema. Lo que quiero resaltar en este primer párrafo es que, todas las personas somos iguales, y no solo a los ojos de Dios o entes superiores, o lo que sea. Todas las personas somos iguales entre nosotras, por el hecho de que pecamos de lo mismo. Tenemos defectos y constantemente tenemos que luchar contra nosotros mismos. Así que, hay que tener dos puntos claros aquí:
- Todos somos iguales
- No somos el objetivo de la creación
No quiero ser pesada. Pero hay que desprenderse de una vez de ese egocentrismo que tenemos hacia nosotros mismos. Sólo somos unas criaturas más. Nos pasamos la vida soñando lo que no somos y esperando obtener en la vida lo que nunca nos va a llegar. Por muy rico que te hagas, al final moriras. Todo el mundo muere.
La muerte no es algo malo. Tercer punto a tener en cuenta:
- Muerte y nacimiento es lo mismo
Estamos exhausto de escuchar, lo de la vida después de la muerte y tal y tal. Sólo vemos cuerpos putrefactos y un enorme enigma que nos consume por dentro. La gente más “despierta” siempre nos han dicho que esta vida es un tránsito al más allá, una etapa de la existencia, y nos otorgan pautas a seguir, para conseguir una vida mejor. Pero hay una gran PERO en todo esto. Recapitulamos y tengamos en cuenta, las tres verdades:
- Todos somos iguales
- No somos el objetivo de la creación
- Nacimiento es muerte y muerte es nacimiento
Sabiendo esto, vamos a seguir explorando. Salimos al mundo, vemos los materiales en el planeta, los animales para alimentarnos, el agua para beber y creemos que somos los dioses del planeta, simplemente porque creemos que todo está a nuestro servicio. La realidad, no es esa, si no que nosotros somos dependientes de todo lo que nos rodea, dependemos directamente de aquellos de lo que nos creemos superiores y a lo cual tratamos mal.
El camino hacia el interior no es muy diferente, nos volvemos adictos a emociones o estados de ánimo, también nos atamos a personas y situaciones, sin las cuales nos deprimimos, y todo es porque somos dependientes.
¿Así que siempre habíamos creído ser la obra máxima de Dios? Pues somos las criaturas más vulnerables de todo el planeta.
Hay algo todavía más terrible, en vida nos atamos a lo que tenemos, a lo que comemos, a nuestra posición social, a la compañía de un grupo o pandilla a la cual pertenecer, al éxito profesional y personal, sólo por lo que representa socialmente. Esto implica que nuestra muerte sea trágica, porque lo único que hemos acumulado en este mundo es “fango”. Y el dejar mucho “fango” a tus descendientes, no te va a servir de nada. Porque igual que vinistes te irás.
Las personas sabias lo dicen "Desprendete"
No hay comentarios:
Publicar un comentario