Vistas de página en total

viernes, 22 de agosto de 2014

Pensamiento 3: La soledad que poseo

Yo también he sentido la angustia de la soledad. Se nos muestra como un monstruo terrible ante los ojos, nos llena de una desesperación terrible… Pero… toda la frase anterior es una completa estupidez y es todo falso, salvo que yo la he sentido. La soledad es nosotros mismos. En cuanto te encuentres a gusto con la soledad, te habrás encontrado a ti mismo. Sabes, a todos nosotros nos gusta estar acompañados por gente afín a nosotros, y el sentirse a gusto de esta manera y que los demás sientan lo mismo en tu compañía es algo elevado y no siempre conseguido, esa es una de nuestra aspiraciones, que no encontraremos en esta vida:
-         La consonancia completa de almas
Estar con alguien solo por no estar solo, no solo no conduce a ningún sitio si no que te está prohibiendo conocerte a ti mismo. Solo cuando has aprendido a vivir en soledad, deberías conocer a alguien más, por tu propio bien. Primero conócete, y luego conoce a alguien más. Pero, es demasiado difícil, lo sé, nadie dijo que salir victorioso de la vida sea una tarea fácil.

Los sabios nos dicen, que las desgracias en este mundo templan las almas y así son capaces de ascender. Es cierto, una vida sin complicaciones es igual a cero, el alma no aprende nada. Las vidas “fáciles” no sirven de nada. Sólo una vez que hayas conseguido vivir con la soledad, y estar a gusto conseguirás todo lo que te propongas. La situación es la siguiente, si quieres una vida plena, tienes que templar el alma. Esto es mucho más importante que comer. Un alma templada, es un alma en ascenso y en constante aprendizaje. Para saber si estas en ascenso, hazte la siguiente preguntas:
¿Estás solo?
¿Estás a gusto en soledad?
Si fueses a morir mañana, ¿Estarías en paz contigo mismo?
Si alguna respuesta es NO. Debes esforzarte en que sean que SI. 
Y es sólo el primer paso.
Sólo el primero de muchos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario